Steve Kight su amor por la fotografía y el Ecuador

Actualizado: feb 25

Como un jovencito que crecía en el corazón de Florida, siempre tuve un sentido de aventura y un deseo de explorar el mundo en donde vivía. Como una forma de compartir lo que veía, comencé a dibujar mi mundo.

Un mundo lleno de hermosos ríos, exuberantes bosques, de una hermosa luz que se filtraba hacia mí temprano en la mañana, pero tan rápido como pude dibujar, la luz cambió dejándome recuperar de los confines de mi mente, la imagen que veía antes de que la luz cambiara. Algunas veces aquella imagen dentro de mí, cambió de lo que yo veía a lo que yo quería ver y esto estuvo bien porque me di cuenta de que mi visión acerca de nuestro mundo podría diferir de la tuya. Vivimos y vemos el mismo mundo, pero todos lo vemos de manera diferente. Siento que es importante crear una imagen de lo que quiero que veas para que invoque la emoción en ti, como espectador.



Recuerdo que mi primera experiencia con la fotografía fue con una cámara Kodak Brownie, "ahora estoy mostrando mi edad", pero al mirar por la parte superior de esta cámara, el mundo que estaba mirando estaba al revés y tuve que dibujar en mi imaginación para ver la imagen que yo quería compartir. Pero no fue hasta que tomé mi primera cámara réflex, que me di cuenta de las ventajas de este medio. Estaba viendo la imagen delante de mí, estaba pintando mi mundo ahora con la luz que llenaba mi cámara, o eso pensaba. Siempre corría para revelar mi película y pagaba un poco más por un procesamiento rápido solo para darme cuenta de que tenía mucho que aprender. De los 36 cuadros de un rollo, solo uno o dos eran para ser guardados. Entonces me dije: ¿Por qué no puedo tomar imágenes como las que veo en la revista National Geography? Estaba decidido a aprender de mis errores, leía, escuchaba, pero lo más importante era que seguía tomando fotos, al menos un rollo de película diario y aprendí, que si queremos tomar buenas fotos debemos tomar muchas, cientos de ellas, debemos estudiar y explorar las técnicas de aquellos que caminaron por este camino antes que nosotros y estar dispuestos a aceptar críticas constructivas. No se puede ser artista, sin trabajo duro y determinación.


Pero aprendí un secreto: debemos crear oportunidades para nosotros mismos para lograr el éxito porque nadie lo hará por ti. Digo esto porque mi deseo de exploración evolucionó hasta convertirme en instructor de buceo y capitán de bote de buceo, donde pude explorar un mundo nuevo lleno de vida marina, algo que nunca podría haber imaginado y fue el deseo de compartir este nuevo mundo que me creó la oportunidad de llevar mi fotografía en una nueva dirección. Aprendí a crear fotos con poca luz y la importancia de usar luces estroboscópicas para mejorar mis imágenes debido a la falta de luz. Todo el tiempo, empecé a crear mi propio estilo, un estilo único y, aunque siempre estudié las imágenes de otros, siempre recordé que el mundo que veo es diferente de cómo lo ven los demás.

He sido bendecido al poder compartir mi trabajo con quienes he conocido a lo largo de mi jornada, pero con Internet aprendí que había una audiencia de personas a las que nunca conocería, que podrían disfrutar teniendo una de mis piezas en sus casas y una vez más había tropezado con otra oportunidad. Después de años de fotografiar solo, comencé a organizar photo walks, me convertí en un galardonado fotógrafo que ofrecía talleres sobre procesamiento de fotos y desde aquí obtuve la confianza necesaria para entrar en mi primera galería y preguntar si podrían estar interesados ​​en mi trabajo. Todos estos fueron pasos que tomé porque me atreví a soñar en grande y porque compartí con el mundo, las imágenes de un mundo que veo con mi corazón.




Pero todo volvió a cambiar un día, el 27 de diciembre de 2011. Porque ese fue el día en que conocí a mi musa, y aunque siempre intentaba explicar mi trabajo en profundidad, fue la honesta crítica que recibí lo que me ayudó a crecer más, como un artista. Tenía que encontrarla, para que sepan, nos conocimos online, estuvimos separados por el profundo mar azul y los Andes que se extendían entre nosotros, tuve un fuerte deseo de ver con mis propios ojos la belleza del mundo que ella me pintaba con sus palabras. Así es que me subí a un avión, volé a Ecuador y comenzamos a pintar a Ecuador desde la unión de nuestros corazones con la necesidad de decir que nos sentimos enamorados. Aunque tenía que regresar, dejé con ella una parte de mí que no quería recuperar, mi corazón. Trabajamos juntos desde lejos, tanto con mis imágenes como con las de ella, y por difícil que sea, nunca dejamos de soñar con el día en que estaríamos juntos, bajo la luna azul. La separación me hizo darme cuenta de que Dios había puesto a "Mi Amorcita" en mi camino, así que en la primavera de 2017, mi decisión fue definitiva, quería vivir para siempre con mi amada Elizabeth, mi musa, en el país con mayor biodiversidad en este planeta, Ecuador.

Actualmente, estamos trabajando en escribir un capítulo emocionante en mi vida que conducirá a una publicación, "El Ecuador de mis sueños", que es un reflejo de mi vida y las experiencias vividas en mi segunda Patria y, al hacerlo, espero poder compartir el Ecuador que yo amo, con el mundo.


Contacto:

Instagram: @stevekight

Web: https://steven-kight.pixels.com/

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